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La tradición milenaria del tejido de totora, profundamente arraigada en la costa norte del Perú, hoy cruza fronteras gracias a una iniciativa que une cultura, diseño y sostenibilidad. Corona, la marca global de cerveza asociada a la vida al aire libre y el respeto por la naturaleza, ha encontrado en este saber ancestral una forma auténtica de dar vida al mobiliario de sus bares en distintas partes del mundo.

El proyecto, desarrollado junto a su agencia Leo Lima, conecta a la comunidad de artesanos de Huanchaco con una necesidad concreta de la marca: crear sillas, mesas y bancas con una estética natural, rústica y coherente con su ADN.

Tradición viva con impacto económico real

Huanchaco, reconocido por ser la cuna de los emblemáticos caballitos de totora, se convierte en el punto de partida de una cadena de valor con alcance global. Una técnica artesanal transmitida de generación en generación —y que hoy enfrenta el riesgo de desaparecer— encuentra una nueva oportunidad de permanencia a través del diseño funcional y la exportación responsable.

El objetivo es claro y doble: por un lado, ofrecer a los artesanos locales una fuente de ingresos sostenida que permita preservar su oficio; por otro, responder a la demanda de Corona por un mobiliario auténtico, hecho a mano y con historia.

“Este proyecto no busca reinterpretar la tradición, sino darle continuidad. La totora no se reinventa, se respeta. Y al hacerlo, se crea una oportunidad económica real para una comunidad que mantiene viva una herencia cultural invaluable”, señala Beto Noriega, CCO de Leo Lima.

Cuando la marca global apuesta por lo local

El rol de Leo Lima fue clave para identificar el punto de encuentro entre una necesidad global de marca y una solución local con impacto social y ambiental. El resultado es un verdadero win-win: los bares Corona alrededor del mundo incorporan mobiliario con identidad y propósito, mientras que los artesanos de Huanchaco acceden a una demanda constante y sostenible para su trabajo.

Más allá de una acción puntual, la iniciativa plantea un modelo replicable donde negocio, cultura y sostenibilidad conviven en equilibrio. Una idea sencilla, pero poderosa: cuando una marca global mira a lo local con respeto, el impacto puede ser verdaderamente universal.