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Nuestra gastronomía, un orgullo que construimos juntos

Nuestra gastronomía, un orgullo que construimos juntos

04 Nov 2026

Por Maricruz Gonzáles, directora de Marketing de la Compañía Coca-Cola Perú

Hay algo que los peruanos sabemos muy bien: nuestra gastronomía es mucho más que una colección de platos extraordinarios; es memoria, identidad, creatividad y, sobre todo, una expresión de lo que somos capaces de construir cuando compartimos lo mejor de nosotros. Sus recetas cuentan historias y reflejan la diversidad de un país que ha encontrado en su cocina uno de sus mayores motivos de orgullo.

Este noviembre, el mundo tendrá los ojos puestos en Perú, pues por primera vez Lima será sede de la edición global de The 50 Best Restaurants, uno de los reconocimientos más importantes de la industria culinaria internacional. Su llegada representa un momento especialmente significativo para nuestra gastronomía, que ha alcanzado importantes distinciones como el primer lugar obtenido por Central en 2023 y Maido en 2025; logros que confirman el talento y la creatividad que distinguen a nuestra cocina.

Ese orgullo no es una percepción aislada; tiene un respaldo contundente: según una encuesta de Ipsos de 2025, el 48% de los peruanos identifica la gastronomía como el principal motivo de orgullo nacional; mientras que, de acuerdo con PROMPERÚ, el 98% de los turistas extranjeros que visitaron el país en 2024 realizó actividades gastronómicas durante su estadía. Estas cifras reflejan cómo nuestra cocina se ha convertido en una poderosa expresión cultural, capaz de despertar admiración dentro y fuera de nuestras fronteras.

Sin embargo, detrás de estos reconocimientos existe una historia colectiva que también merece ser celebrada, porque nuestra riqueza culinaria no se ha construido únicamente en las cocinas de los grandes restaurantes, sino también en los mercados, las picanterías, los huariques y los hogares donde las recetas se transmiten de generación en generación. Es el resultado del esfuerzo de agricultores, pescadores, productores, cocineros y emprendedores que, desde distintos rincones del país, mantienen vivos nuestros sabores y contribuyen a su permanente evolución.

Por eso, estoy convencida de que este momento también debe invitarnos a revalorar lo nuestro: reconocer el origen de nuestros ingredientes, preservar las tradiciones que nos distinguen y continuar impulsando el talento local; porque celebrar nuestra gastronomía significa también reconocer a quienes hacen posible que siga creciendo.

En esa riqueza compartida encontramos también el sentido de “El sabor que nos une”, un precepto que inspira a Inca Kola a celebrar los encuentros alrededor de la mesa, donde nuestras diferencias se convierten en parte de aquello que nos hace únicos y donde descubrimos que, al combinar nuestros talentos, tradiciones y perspectivas, podemos construir activos más grandes. Hoy tenemos una oportunidad que trasciende los reconocimientos internacionales: demostrar que el verdadero valor de nuestra gastronomía está en las personas, las historias y las tradiciones que la hacen única; porque si hemos llegado tan lejos, ha sido gracias al esfuerzo de muchos y lo que viene puede ser todavía más significativo si seguimos apostando por el poder de lo colectivo.